Pero qué le hago si cada vez que amo lo hago con toda mi alma, qué le hago si yo sería capaz hasta de sacarme las entrañas y aún seguiría llena porque con tu amor me sentía viva, plena. Quizás por eso ahora tengo la tonta necesidad de guardar los calcetines aparte, quizás porque cada vez que abro ese cajón y lo veo tan vacío me puedo reflejar en él, vacía, desgastada, y solo sé que al perderte me perdí yo, rota.sábado, 29 de noviembre de 2014
El cajón de los calcetines.
Pero qué le hago si cada vez que amo lo hago con toda mi alma, qué le hago si yo sería capaz hasta de sacarme las entrañas y aún seguiría llena porque con tu amor me sentía viva, plena. Quizás por eso ahora tengo la tonta necesidad de guardar los calcetines aparte, quizás porque cada vez que abro ese cajón y lo veo tan vacío me puedo reflejar en él, vacía, desgastada, y solo sé que al perderte me perdí yo, rota.Cuatro con nueve minutos
Cuatro con nueve minutos de paz.
Tiempo "libre" para pensar. Hay tantas cosas sobre las que me encantaría reflexionar, que en la simple elección de los temas a tratar ya noto como mi cabeza amenaza con explotar si no me relajo y hago ya mi elección. Tantas veces solía ser el amor, la duda de si terminaré sola, incomprendida y acusada de horribles adjetivos que en el fondo sabía que no me definían. Me tomo un respiro y suelto el aire poco a poco para alejar esa niebla de inseguridades de mi alredador. Es mi momento, solo han pasado 30 segundos y ya he imaginado mil vidas posibles que podría haber tenido por haberme dedicado a mí misma al menos cuatro con nueve minutos como hoy. Para decirme que tras la niebla hay verdad, que las voces de los demás no nos definen, sino que nos deforman, colapsan y agotan hasta el punto de creer que no merecemos nada, nada bueno ocurre después de haber llegado a esa conclusión, o encuentras una mano que te levanta antes de hundirte por completo o simplemente eso, te hundes, o más bien te dejas hundir porque no crees que existe otra alternativa para ti. Un minuto. Ojalá bastase ese tiempo para darnos cuenta de todo pero todo lleva su tiempo, ni mis cuatro minutos con nueve segundos bastan, pero sumando esos minutos cada día logra hacer algo grande. Porque nosotros necesitamos ese tiempo para nosotros. Me paso el día entero escuchando a otras personas igual que ellos me escuchan a mí, pero a veces está bien hablarse a uno mismo, y eso no es para nada cosa de locos. ¿Si ya han logrado pasar dos minutos por qué no vas a lograr ser feliz? Nada es seguro, todo es posible. Y solo quiero saber que mis problemas son un chiste.
lunes, 24 de noviembre de 2014
¿Qué más da?
Y eso es exactamente lo que me pasa, es exactamente lo que se me ha pasado por la cabeza hoy. A pesar de que parezco querida en cierta manera en Instagram, por ejemplo, cuando salgo a la calle me veo sola, cuando abro WA para hablar con alguien, entre cientos de contactos en realidad no puedo contar con casi nadie, quizás dos personas, como mucho tres. Personalmente me produce vergüenza decir esto, pero es la verdad, quizás es mi culpa por ser tan cerrada algunas veces, tan callada, tan reservada, o quizás simplememte pasota. No es que no me interese la gente que me rodea, sino que supongo que piensan eso al yo sentir que soy yo la que realmente no le interesa a nadie, ¿entiendes? Eso hace que me aleje, que me dé fobia incluso encontrarme entre la multitud. Sigue.
lunes, 26 de mayo de 2014
Otra noche cualquiera.
Eran aproximadamente las doce y media de la noche, hacía ya media hora que me dije a mí misma de dormir, pero parece que no dio resultado, como de cosumbre, mi poder de convicción brillaba por su ausencia. Mi necesidad de decir algo iba en auge, no sé qué era exactamente lo que quería contar, hace mucho tiempo escribía sin parar. Noche y día, no salía por quedarme escribiendo y ahora estoy tan fría en esto, supongo que es cuestión de ir calentando. Esto será algo así como un diario (no tan diario), en el que supongo que contaré esas cositas que sé que a la gente no le interesa, y oye, por desahogarme, antes me gustaba y me encantaría recuperar esta costumbre de escribir de vez en cuando, cuando sientes que tu cabeza va a estallar de tantas ideas.
Saludos.
